-¿Qué tal?-saludó Garret a sus amigos. Ellos lo miraron con sorpresa.
-¡Hola amigo!-exclamó Frankie. Eve lo saludó con la mano.
-¿Cómo están? ¿Qué tal su verano?-preguntó el chico.
-Pues bien, algo aburrido…-respondió Frankie.
-Fuimos a casa de nuestros abuelos, de haber sido de otra manera, te habríamos escrito para que vayas a nuestra casa a pasarlo con nosotros-dijo Eve, buscando entre su bolso y sacando una bolsa de Grajeas Bertie Bott- ¿Quieres?-añadió, sacando una y pasándosela a Garret. El chico agarró la pequeña bolsa y sacó unas cuantas.
-¿Y qué hicieron donde sus abuelos?-preguntó metiéndose una de las grajeas a la boca y saboreándola –Esta es de menta-añadió.
-No hicimos mucho, íbamos a un lago que quedaba cerca casi todos los días-explicó Frankie, masticando una varita de regaliz- Y encontramos esto-dijo el chico, sacando una pequeño cofre de madera de su mochila, tenía unas inscripciones muy raras- lo encontramos en el ático de la casa. No lo pudimos abrir con nada.
-¿Y simplemente lo tomaron?-preguntó Garret con una amplia sonrisa.
-Pues sí, estaba en el ático… No creo que le haya servido mucho a mis abuelos- respondió Eve- Quizás lo consiguieron pero nunca pudieron abrirlo y lo dejaron ahí.
- A ver, pásamelo-ordenó Garret. Su amigo se lo entregó. El chico observó detenidamente el cofre. Esos símbolos los había visto antes, pero no podía recordar donde.
-Si quieres puedes quedártelo, a ninguno de los dos nos interesa-dijo Frankie.
-¿En serio? ¡Gracias!-exclamó Garret observando nuevamente los símbolos- Parecen árabes… No sé.
-¿Árabes?-preguntó Eve dubitativa.
-Exactamente, creo los he visto antes. Claro que no podría decir con exactitud qué es lo que hay en el cofre-respondió Garret.
-Cierto, yo también los vi. Era en casa de ese tu amigo, David, creo que vimos esos símbolos en televisión ¿Cierto?-preguntó Frankie.
-Pero claro, tú estabas conmigo. Fue un poco antes de mi cumpleaños, si mal no recuerdo-respondió Garret.
-Exactamente, luego nos invitaron a jugar fútbol y…-el chico no terminó la frase y se sonrojó. Garret empezó a reír.
-¿Qué pasó?- preguntó Eve con alegría.
-Tuvo un estallido de magia involuntario, le salió bigote- respondió Garret, sin parar de reír. Eve soltó una carcajada. Frankie los simplemente los miró, no parecía enojado, pero si algo molesto.
-Y bueno, mejor hablemos de otra cosa-propuso la chica.
-Hace dos semanas fui al Callejón Diagon, conocí a quien fabrica las varitas, me vendió una un poco exótica-dijo Garret, sacando su varita del bolsillo- Es de Abedul, 28 centímetros, núcleo de escamas de Kelpie.
-¿Kelpie?- preguntó Eve desconcertada – Leí algo sobre ellos, son demonios acuáticos que cambian de forma. Generalmente toman la forma de un caballo con crines de junco. Atrae a los incautos para que los monten y luego los arrastra al fondo del lago o el río y los devora, dejando que las vísceras floten hasta la superficie-sostuvo la chica, haciendo una mueca, al mencionar lo último.
-Mi papá me dijo que vio uno en el Lago Ness. Dice que toma la forma de una serpiente marina-dijo Garret.
-¡Mi papá también me dijo que lo vio! Supongo que fueron juntos, seguro por algo del Ministerio. Quizás unos magos lo molestaban, o se aprovechaban de él para hacer dinero… Qué se yo-dijo Frankie.
-Interesante, creo que los celtas tienen mucho que ver con esas criaturas-dijo Eve.
-Si, mi mamá me contó algo de eso-repuso Garret.
-Tu madre es irlandesa, ¿cierto?-preguntó Frankie.
-Si, hasta me quiso enseñar a hablar el idioma.
-¿Cómo es?-preguntó el chico.
-No sé… Es muy complicado. Lo único que llegué a entender bien fue lo de los nombres.
-Y ¿cómo es eso?-preguntó Eve.
-O sea, no todos los nombres tienen una traducción al irlandés, solo los de origen gaélico. Generalmente todos piensan que los irlandeses tenemos apellidos que empiezan con O’ y los escoceses apellidos que empiezan con Mac. Lo cual no es cierto, ya que los apellidos Mac también abundan en Irlanda.
-Mac significa “hijo de” y O’ “nieto de”-interrumpió Eve.
-Exacto. Ahora, todos oímos los apellidos, nombres y demás, como se escucharían en inglés. Por ejemplo, yo apellido Dunne. Dunne proviene de la palabra irlandesa “donn” que significa marrón. Entonces mi apellido en irlandés es Ó Duinn. En irlandés se usan las tildes y en el inglés no, porque así cambia la pronunciación de las vocales.
-O sea, si nosotros nos casáramos- dijo Eve haciendo una pequeña pausa, su hermano se giró a verla, ella lo miró por un segundo y continuó - ¿Yo sería Eve Ó Duinn?-preguntó.
-No, porque los apellidos de las mujeres son distintos, o sea, empiezan con algo distinto, que no recuerdo muy bien. Por ejemplo, mi madre, cuyo apellido de soltera es Binan. En irlandés sería Cinnia Ní Broinn. Pero como se casó con mi padre y Dunne es también un apellido irlandés, pasó a llamarse Cinnia Uí Duinn, porque a parte de adoptar el apellido de casada, en irlandés los apellidos cambian dependiendo si la mujer está casada o no. No sé… es todo un lío.
-En otras palabras, los apellidos irlandeses cambian según su pronunciación en el inglés. En el caso de los hombres, cambian un poco, pero en el de las mujeres, cambian mucho y todo depende si están casadas o no-dijo Frankie.
-Eso mismo.
-Es bastante complicado-dijo Eve.
-Es por eso que le dije a mi madre que el irlandés no era lo mío-respondió Garret.
-Y ¿cómo sería tu nombre en irlandés?
-Garret es una derivación de Gearoid, supongo que tiene otras variantes, como Gerard… Pero me gusta Garret.
-Interesante- observó Eve.
-Es curioso-dijo Frankie, mirando a través de la ventana.
-Y ¿A qué casa les gustaría entrar?-preguntó Eve.
-Me hicieron esa pregunta el mismo día que me compraron la varita, pero no la pude responder. Me parece que todas tienen cosas buenas-respondió Garret.
-Yo estoy segurísimo de que entraré a Ravenclaw. Papá era un Ravenclaw y tú estás ahí también-dijo Frankie dirigiéndose a su hermana.
-No te confíes. Nunca se sabe qué es lo que hará el sombrero seleccionador-repuso ella.
-Supongo que me enviarán a Slytherin, o a Ravenclaw- dijo Garret- Creo que son las casas que mejor van conmigo.
-Bueno, yo iré a ver a mis amigas. Adiós G, nos vemos en la cena-se despidió Eve. Abrió la puerta del compartimiento y se fue.
-¿Acaba de llamarte G?-preguntó Frankie, desconcertado.
-Parece que sí… Supongo que es más fácil llamarme así-respondió Garret encogiéndose de hombros.
-Supongo que tienes razón- musitó el chico. En ese momento, la señora del carrito se acercó al compartimiento:
-¿Alguno desea una golosina?-preguntó.
-Si, a mi me gustaría….-Garret se levantó del asiento y se acercó al carrito.
-No hay necesidad de comprar nada, tengo dulces acá-dijo Frankie, abriendo su mochila.
-Son tus dulces. Además, mis padres me dieron este dinero y no lo voy a gastar en todo el año-dijo Garret, sacando unas cuantas monedas de oro de su bolsillo- Déme dos bolsas de Grajeas Bertie Bott, cinco Ranas de Chocolate y tres Varitas de Regaliz, por favor-añadió.
-Son dos galeones.
-Aquí tiene-dijo el chico, entregándole dos de las cinco monedas que tenía-Muchísimas gracias-añadió, al ver que la señora se alejaba- Y bueno, no sería un mal momento para empezar una colección – dijo señalando las ranas de chocolate, en seguida, le lanzó dos a Frankie.
- A ver, qué cromos te tocaron-murmuró el chico, abriendo uno.
Los chicos pasaron el resto de la tarde comiendo dulces y comentando los cromos que le habían salido a Garret. Pronto, anocheció y los dos amigos decidieron ponerse las túnicas, ya que pronto llegarían al colegio. El ambiente en sí estaba tenso, los chicos notaron que el tren estaba mucho más callado y supusieron que los estudiantes estaban expectantes a su nuevo año en Hogwarts.
-Estemos en la casa que estemos, seguiremos siendo amigos, ¿cierto?-preguntó Frankie.
-Así es-respondió Garret, estrechándole la mano a su amigo. La locomotora se detuvo y pronto todos los estudiantes empezaron a salir de sus compartimientos.
Los dos amigos salieron del tren y se acercaron a una gran multitud de los que parecerían ser, alumnos de primer año. En medio, se encontraba un joven, de bastante estatura y bastante fornido, tenía el cabello largo y lacio, hasta los hombros y era de color rubio. El parecía “indicar” a los estudiantes hacia donde ir:
-Los de primero tienen que dirigirse a los botes que hay allá-dijo con una voz potente, señalando unos botes que estaban encallados en la orilla del enorme lago que llevaba a Hogwarts.
Los chicos subieron a los botes y recorrieron el lago, hasta llegar a la otra orilla.
El joven los condujo a unas escaleras. Entraron a una especie de antesala, donde los recibió un hombre de mediana edad, de pelo negro.
-Buenas noches. Yo soy el Profesor Oldridge-se dirigió a ellos el hombre- Ustedes son alumnos de primer año, y por lo tanto deben saber algunas cosas-el profesor hizo una pequeña pausa y siguió con su discurso- Como bien sabrán, en Hogwarts ustedes pasaran siete años de sus vidas, y como tambien sabrán, estarán en una de las cuatro casas de Hogwarts. Para eso, necesitan ser seleccionados por el Sombrero Seleccionador, así que, adelante-concluyó el hombre, abriendo la puerta y revelando un enorme comedor con centenares de alumnos mayores, sentados en 4 mesas paralelas.
El profesor los condujo hasta el frente y se paró. Tomó un viejo y remendado sombrero y se aclaró la garganta, para hablar, pero el Sombrero comenzó a cantar. La canción duró unos minutos, hasta que el profesor pudo hablar nuevamente:
-Ahora, cuando yo los llame, pasarán al frente, les pondré el Sombrero y él decidirá a qué casa pertenecerán. ¡Ackerley, Jason!
Un chico de pelo negro se acercó al banquillo que estaba en frente. Pasaron unos segundos desde que le pusieron el Sombrero, cuando éste gritó: ¡SLYTHERIN!
Se oyeron aplausos y vítores, el chico se dirigió a la que parecía ser la mesa de Slytherin.
-¡Adlerton, Falco!- Un chico de cabello rubio ceniza se sentó en el banquillo. A penas le pusieron el sombrero se oyó al Sombrero exclamar:
-¡RAVENCLAW!
Luego el profesor llamó a dos alumnas más, una tal Aubrey Barkwith, que fue enviada a Hufflepuff y a otra chica llamada Helena Davies, que fue enviada a Ravenclaw.
-¡Dunne, Garret!-exclamó el profesor. El chico se puso muy nervioso, tanto que apenas pudo sentarse en el banquillo. Cuando le pusieron el Sombrero, no pudo evitar oír una voz en su mente, parecía ser el Sombrero quien le hablaba:
-Esto es muy difícil… Hace tiempo que no había un alumno tan difícil de descifrar. Eres un chico astuto y audaz, persigues todo lo que te interesa y no eres alguien que se enfrasca en una sola cosa. Eres alguien perseverante y a veces pareciera que eres impulsivo, pero en realidad tienes todo calculado y cuidas cada detalle… Es por eso que tu lugar está en: ¡RAVENCLAW!-concluyó el Sombrero. Garret sintió un gran alivio, por fin había pasado. Camino hasta la mesa de Ravenclaw y se sentó. La selección continuó con toda normalidad, hasta que el profesor Oldridge llamó al siguiente alumno:
-¡Runsfeld, Frank!- Frankie se acercó tímidamente al banquillo y se sentó. Le pusieron el Sombrero y el sombrero gritó:
-¡GRYFFINDOR!- Se oyeron vítores de la mesa de Gryffindor y abucheos de la mesa de Slytherin, pero en lo único que pudo pensar Garret fue: “Ohh, por dios”.
[Nota: He aquí el cuarto chap, disfrútenlo]